jueves, 25 de abril de 2002

En el banco de la plaza

En el banco de la plaza


Sólo atinaron a sentarse en un banco de plaza.
Las palomas levantaron vuelo
y ellos ni siquiera cruzaron miradas.
Inmiscuidos en sus pensamientos, miraron hacia adentro
y sus almas se regodearon extenuadas entre miles de historias.
No cruzaron miradas ni palabras, ninguna cosa.
Sin embargo, se unieron en un viaje mágico, sin retorno, hacia el aire.
Las palomas aletearon, levantaron vuelo
y sus ojos impacibles, contemplaron aquello y las siguieron…
No regresaron, se fueron como las horas,
como el sol, como el tiempo.
Y la plaza se quedó vacía
con sólo dos viejecitos sentados a la vera del tiempo
haciendo un viaje retrospectivo, hacia adentro…
De pronto, sin mediar ningún gesto
se incorporaron, se sacudieron los hombros
acomodaron los huesos
y se marcharon cavilando, lentos
cargando sobre sus canas
trapecistas historias sin tiempo.
Ya no están las palomas.
Ya no están los viejos.
El banco sigue solo
esperando algún incauto viajero…
¿Acaso no crees que desde mi ventana
 pueda verse cómo pasa el tiempo?


María Ángeles Lonardi               marzo 2013

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