sábado, 27 de abril de 2002

ELLAS

Ellas existen y a veces parecen irreales.
Son ingrávidas, con perfil de aire.
Tienen la sombra etérea,
la mirada profunda y el corazón frágil.
Los sueños quebradizos como cristales.
De boca encendida y  piernas curvilíneas
bailan envueltas en cabellos de hadas.
Delicadas criaturas que cuando te miran
te quitan el aire, hasta las palabras.
Su andar es como las olas, cadencioso,
y sus manos se mueven como la arena
mecida por el viento en ondonadas.
En su vientre habita la vida
y entre sus brazos retienen la ternura
y el sosiego del abrazo del alma.
Cual bellas esfinges las mujeres sencillas
sin máscaras, sin maquillaje, sin adornos,
seres de luz, con sutil delicadeza
se deslizan descalzas por el jardín
de los días; con ellas la naturaleza juega
caprichosa entre su pausa y su prisa.
Tuve debilidad por conocer su secreto,
por saber ¿de qué están hechas?
¿con qué fueron ungidas?...
Si es que se han escapado de un sueño
de alguna galaxia, de algún maleficio
o son criaturas expulsadas, aladas,
llegadas a la tierra para nuestra dicha
para devolvernos la esperanza
y la alegría cada día
con sólo estar cerca,
con solo ser mujeres
de carne y hueso, en carne viva.

María Ángeles Lonardi 15 enero 2016
Poema publicado en  Revista Con luz y poesía de Mariángeles Ibernon Valero Murcia.

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